Maracay es una ciudad universitaria por excelencia. Aquí está la UCV, la UBA, UPTSM, UPTA,  UC, UNEFA, UNA, la Simón Rodríguez y más de 15 institutos. Cada año llegan miles de jóvenes de Calabozo, Valle de la Pascua, San Juan de los Morros, Villa de Cura, La Victoria, Turmero y del sur de Aragua a estudiar. Pero Maracay tiene una contradicción gigante: es una ciudad universitaria sin residencias universitarias.

El estudiante que viene de afuera tiene que pagar alquileres altísimos, vivir hacinado en una habitación sin condiciones o ir y venir todos los días perdiendo 3 y 4 horas en autobús. Muchos abandonan la carrera no por falta de talento, sino por falta de un techo. Mientras ciudades como Mérida, Bogotá o México tienen cientos de residencias estudiantiles, Maracay, con más de 40 mil estudiantes, no tiene ni una sola residencia digna.

Esta es una oportunidad histórica para la construcción de residencias universitarias. Con inversión de la empresa privada, con apoyo gubernamental y con proyección nacional e internacional, podemos convertir a la Gran Maracay en un campus urbano de residencias, con seguridad, con internet, con comedores y con transporte directo a las universidades.

Los beneficios son enormes: el estudiante se queda en la ciudad, consume, compra en los mercados, se reactiva la economía, se recupera el patrimonio abandonado y se proyecta a Maracay como la primera ciudad universitaria con residencias del centro del país. Es el modelo que ya funciona en Medellín y en Ciudad de México y que nosotros podemos copiar.

Un ejemplo de residencia digno de admiración es City U, en la ciudad de Bogotá. Representa vanguardismo, servicios, educación y arquitectura, todo de un alto nivel, que no sólo beneficia a los estudiantes, sino a toda la ciudad.

En Ideas Maracay lo hemos dicho claro: si queremos una ciudad que progrese, tenemos que cuidar a nuestros estudiantes. Una ciudad sin residencias expulsa talento, una ciudad con residencias atrae futuro. Maracay tiene todo para ser la Ciudad Universitaria de Venezuela, solo le falta la voluntad de construir donde ya todo está construido: su centro.

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