Optimización de Mercados de Pequeños Comerciantes
Hace muchos años, la ciudad de Maracay vivía uno de sus problemas más visibles: los buhoneros. Las aceras del centro estaban tomadas por tarantines, toldos y mercancía. La ciudad se veía fea, desordenada y era difícil caminar. No era un problema de la gente, era un problema de falta de espacios. Miles de familias vivían de vender en la calle porque no tenían un lugar digno donde hacerlo.
Ante esa realidad, la Alcaldía de Girardot tomó una decisión histórica: construir edificaciones para reubicar a los buhoneros y devolverle las aceras a la ciudad. Así nacieron los mercados que hoy conocemos: el mercado frente al Ateneo de Maracay, los dos aliviaderos de la Avenida Bolívar, el mercado de hortalizas en el Boulevard Pérez Almarza y el más grande de todos, el de la Avenida Ayacucho con Bolívar. Por segunda vez, el comerciante informal tenía un techo, un puesto y una dirección; Porque la primera fue con el Mercado construido en el antiguo cuerpo de bomberos en el boulevard.
Pero construir no era suficiente. Hoy, esos mercados necesitan apoyo gubernamental real y constante. No solo de la Alcaldía, también de la Gobernación y del Estado, con políticas que protejan al comerciante, con créditos blandos, con permisos claros, con seguridad y con mantenimiento permanente. Sin apoyo gubernamental, el mercado se deteriora y el buhonero vuelve a la calle. Con apoyo, el mercado se convierte en un centro de desarrollo económico.
Es momento de mejorar la infraestructura con visión de futuro. Techos, baños, iluminación, ventilación, seguridad, drenajes, accesos para personas con discapacidad y zonas de carga y descarga. Y no solo con recursos locales, sino buscando protección y financiamiento regional, nacional e internacional, a través de proyectos que presenten a Maracay como una ciudad que quiere ordenar su comercio. Un mercado bien construido es una ciudad que se respeta.
Modernizar los espacios es la clave para que la gente vuelva. Los mercados de Maracay pueden ser modernos, limpios, con fachadas coloniales recuperadas, con señalética, con WiFi, con zonas de comida, con áreas para niños y con horarios extendidos. Y todo eso hay que contarlo con publicidad. Si nadie sabe que el mercado de Ayacucho con Bolívar tiene de todo y barato, nadie va. Necesitamos publicidad en redes, en radio, en vallas y televisión, mostrando que comprar en el mercado es comprar maracayero.
El emprendedor no necesita solo un puesto, necesita una ruta. Hay que diseñar estrategias de rutas comerciales que conecten los 5 mercados entre sí y con la Avenida Bolívar, la Avenida 19 de Abril, el Boulevard Pérez Almarza y el Ateneo. Rutas turísticas-comerciales donde el visitante recorra el centro, compre hortalizas, coma en el mercado, compre ropa y termine en la Plaza Bolívar. Eso genera flujo, genera ventas y genera ciudad.
Ningún mercado se sostiene si su gente no está capacitada. Por eso proponemos capacitaciones permanentes a los emprendedores en atención al cliente, manejo de redes sociales, fotografía de productos, contabilidad básica, manipulación de alimentos y ventas por delivery. Y junto a eso, autogestión: que cada mercado tenga su junta, su administración propia, que cobre, que mantenga, que limpie y que decida. Cuando el comerciante siente el mercado como suyo, lo cuida.
Si hacemos todo esto, Maracay puede tener la proyección nacional que merece. Que el mercado de Ayacucho con Bolívar sea ejemplo en Venezuela de cómo se ordenó la buhonería. Que vengan de Valencia, de Caracas, de Barquisimeto a comprar y a copiar el modelo. Que digan “en Maracay sí se pudo”. Esa es la visión de Ideas Maracay: convertir un problema histórico en una oportunidad de ciudad, con mercados modernos, con emprendedores formados y con una ciudad que se ve bonita, ordenada y productiva.

