Bazar Girardot

La ciudad de Maracay siempre se ha caracterizado por ser una de las que tiene mayor valor histórico de Venezuela, esto debido a que se suele ver huellas de las obras arquitectónicas del periodo presidencial del Gral. Gómez principalmente. Sin embargo, por décadas tras el paso de la modernización, desarrollo urbano y ausencia de políticas gubernamentales que protegieran la arquitectura original, se fueron desplazando icónicas construcciones.

 

Entre las edificaciones que tenuemente se puede distinguir su valor histórico se encontraba la estructura ubicada entre las avenidas Bolívar y Miranda, entre las calles Carlos Soublette y el callejón Girardot; edificación que sirvió de sede de ministerios, comisarías y tenía gran importancia para la ciudad en su momento. Con el tiempo el comercio lo fue absorbiendo y no fue respetada en lo absoluto su fallada original y se irrespetó su valor histórico.

 

Estos espacios se convirtieron en su lado sur en un mercado para la economía informal, seguido de un liceo y luego locales comerciales, en donde cada uno modificó y alteró la estructura a su conveniencia.

 

Y en el marco del rescate de las edificaciones emblemáticas de históricas de la ciudad, conjuntamente con el afán de fomentar el turismo y todos los servicios que ello amerita, se procedió a la recuperación de estos espacios por parte de la municipalidad y restaurar el edificio con su diseño original y adaptado a las nuevas necesidades contemporáneas.

 

Debido a su extraordinaria ubicación en el centro de la ciudad, frente a plazas, museos y adyacente a edificaciones religiosas y centros comerciales, y con el fin de convertirlo en un lugar turístico y que ofrezca una amplia variedad gastronómica y artesanal, se crea el Bazar Girardot; un nuevo espacio para visitar en el centro de la ciudad no sólo para ir de compra sino degustar platos típicos de la región y comida internacional.

 

Es importante mencionar que el área artesanal está representada por un conjunto de trabajadores anteriormente ubicados en los pasillos del Museo Antropológico y que se habían convertido en un ícono de estas instalaciones, conocidos popularmente como “los hippies” pero para darles unos espacios dignos e incorporarlos al comercio formal fueron otorgados parte de estos espacios para ellos.

 

De igual forma, el conocido Callejón Girardot fue incorporado al proyecto y ahora constituye una calle en donde se encuentra un paseo peatonal y además alberga sombrillas y mesas de restaurantes del Bazar.

 

Debido al considerable número de establecimientos comerciales, los ingresos propios generarán los suficientes recursos para su mantenimiento progresivo bajo el estricto seguimiento de la guardia y custodia patrimonial de la Alcaldía.

 

La recuperación de estos espacios no sólo da valor a la arquitectura histórica de la ciudad y mejora su apariencia, sino que genera numerosas fuentes de empleos, fomenta el turismo en la ciudad y mejora la calidad de vida de los maracayeros.

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